jueves, 11 de agosto de 2016

La chica de California y otros relatos - John O'Hara


Título: La chica de California y otros relatos
Autor: John O'Hara 

Páginas: 317 

Editorial: Contra 

Precio: 20,90 euros

Año de edición: 2016

Esta antología reúne probablemente los veinticinco mejores cuentos de los más de cuatrocientos que escribió John O'Hara a lo largo de su prolífica carrera como cuentista consumado. Se trata de lo mejorcito de otro especialista estadounidense en las distancias cortas. 

Son cuentos brillantes y sutiles, de unas diez o doce páginas como media, que le dejan a uno sin aliento. Cada vez que me acababa uno me daban ganas de cerrar el libro y quedarme con el recuerdo, con el sabor del desenlace del relato leído. Los textos describen historias cotidianas con una naturalidad impresionante. Aquí hay que decir otra vez eso de que el lector tiene la sensación de asomarse a una ventana por donde transcurre la vida de un puñado de personajes. Relatos que parecen más filmados que escritos.

Los diálogos, muy abundantes, están muy conseguidos, son frescos, naturales y creíbles. Están orquestados con habilidad, porque a través de ellos es como se nos cuenta toda una historia y se sugieren casi todos sus componentes. Prácticamente todos los desenlaces son abiertos y más que relatos denotativos en los que las cosas se cuentan, son historias en las que se nos muestra una realidad cotidiana, compleja y llena de matices, y se nos sugieren los puntos importantes.

Digámoslo de una vez, O'Hara es una maestro del genéro y merece estar en cualquier antología, muchas de sus piezas son sencillamente asombrosas. Una maravilla. No puedo quedarrme con uno solo como favorito, porque casi todos son geniales. «Un caballero orondo» es buenísimo, pero «Llámame, llámame», «Demasiado joven» y «Ahora ya lo sabemos» tienen un toque especial, y «El hombre ideal», «El pelele» o «8000 dólares exactamente» son inolvidables... lo dicho, es imposible elegir uno.

Una selección de cuentos muy especiales, con magia, un toque inefable que añade aquí y allá una pequeña epifanía que surge de lo cotidiano. No se puede pedir más.

John O'Hara (Pottsville, 1905-1970), hijo de un médico de provincias irlandés y católico, no pudo estudiar en la Universidad de Yale por falta de recursos, debido a la muerte de su padre cuando él tenía 19 años. Tuvo que estudiar en la Universidad de Niágara, en el estado de Nueva York, ejerció como reportero para varios periódicos hasta que consiguió empezar a publicar relatos en revistas literarias.

Durante su vida escribió más de cuatrocientos cuentos, mientras trabajaba como locutor de radio, crítico de cine, agente de prensa, columnista regular y periodista deportivo. Sus relatos se convirtieron en habituales en «The New Yorker» y, en gran medida, marcaron el estilo de los cuentos de esa revista. 

Tambien escribió novelas, muy admiradas por Hemingway, obras de teatro y algunos guiones para Hollywood. Alcohólico, juerguista y vividor, se casó tres veces y murió súbitamente de una enfermedad vascular. 
 
John O'Hara
     
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

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