jueves, 4 de diciembre de 2014

El pájaro azul - Maurice Maeterlink


Título: El pájaro azul 
Autor: Maurice Maeterlink
 
Páginas: 206
 
Editorial: Losada

Precio: 9,50 euros

Año de edición: 2009

Estos días he releído una obra que fue capaz de dejar grabado en el fondo de mis recuerdos una impresión como sólo una obra de teatro puede hacerlo.

Hace tiempo que leí «El pájaro azul» del Premio Nobel belga Maurice Maeterlink (Gante, 1862 – Niza 1949). Es uno de los clásicos por excelencia del género y fue todo un acontecimiento en los teatros más prestigiosos de medio mundo en su momento.

La obra empieza en Navidad, así que, ¿qué mejor momento que éste para leerla? Pero más allá de ese inicio, nada tiene que ver con estas fechas mágicas.

En un ambiente muy «Hermanos Grimm», en una de sus idílicas casas medievales, los niños de una familia humilde buscan «el pájaro azul de la felicidad». Lo que no saben es que aquello que anhelan y desean no es otra cosa que algo que les servirá, una vez que lo hayan encontrado, para comprender la prevalencia del fin sobre los medios.

Sería posible enumerar los momentos en los que curiosas circunstancias y extraños seres salen a la palestra, tales como revivir tiempos pasados, una bruja, animales parlantes que casi lo convierten en una fábula y la personificación de objetos, por citar solo algunos ellos. Pero hay sin duda una escena muy especial que de vez en cuando me viene a la mente, a pesar de que ninguno de sus pasajes pasa desapercibido fácilmente.

Allá en el cielo, y no después de morir sino antes de nacer, nos reúne a todos el autor. Con nuestros defectos, virtudes y ambiciones habitamos ese utópico lugar. El pintor pinta, el escritor escribe y el enamorado besa. Pero a todos nos llega ese momento de nacer y de separarnos de cuanto estemos haciendo. Es entonces cuando nos invade el pánico a perder nuestro más perfecto lienzo inacabado, nuestra mejor novela a medias, y al amor de nuestra vida con un beso sin terminar. Puedo asegurar no haber visto más bella escenificación de la muerte, aun por paradójico que pueda resultar el utilizar para ello el lugar en el que todos estamos antes de ser concebidos.

Y es que, Maurice Maeterlink, al igual que nos representa la muerte sin decirlo, también representa gran cantidad de pasajes emotivos. Esta obra es uno de esos libros que por fantástico que pueda parecer, presenta escenas usuales en la realidad con relaciones muy interesantes; sólo hay que encontrarlas. Puede parecer a primera vista una obra de teatro infantil, pero con un contenido ideal para todos los públicos.

 
Maurice Materlink

Publicado por Jesús Rojas.

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