jueves, 29 de mayo de 2014

Cumboto - Ramón Díaz Sánchez

 
Título: Cumboto 
Autor: Ramón Díaz Sánchez 

Páginas: 190 

Editorial: Plaza y Janés 

Precio: 8 euros 

Año de edición: 1973

Hay libros esenciales, que se enraizan en la historia y en la cultura de un país, que destacan por el brillo de su calidad y resultan, como suele decirse, imprescindibles. «Cumboto» es uno de esos libros.

Hace tiempo leí un artículo sobre él en un diario madrileño y lo ponía tan bién que lo incluí en mi larga lista de libros-pendientes-que-tengo-que-leer, pero es una obra difícil de encontrar y después de seguir durante mucho tiempo los pasos habituales para conseguirlo (véase cómo encontrar un libro) sin éxito, me decidí a encargarlo en Iberlibro y en una semana, lo tenía en casa.

Y no me ha defraudado, es una novela deslumbrante, mágica, un clásico venezolano excelente, escrito en 1948 y que ha ganado varios premios. Cuenta la historia de una familia, criolla y alemana, de hacendados que viven en una casa blanca al norte de Venezuela, en una tierra tropical y caliente que da al Mar Caribe, desde los ojos de un niño negro que trabaja con los amos y traba amistad con los niños de la casa. El tema podría servir para escribir un superventas típico, pero la narración es escueta, profunda y misteriosa. Está estructurada en capítulos no muy largos, de unas diez páginas cada uno, hipnóticos, exuberantes, en los que pasan un montón de cosas, en un texto que recuerda inevitablemente a los de las hermanas Brönte, pero con personajes absolutamente modernos. 

Y no sólo hay una galería de personajes primigenios y potentes, como arcanos de una baraja, dibujados con mano maestra con un par de trazos, la institutriz pelirroja Frau Berza, Don Guillermo el amo, Federico el blanco, el negro Cerveión, Pascua la mulata, la abuela Anita... sino que tambien estas páginas están plagadas de objetos simbólicos con significados ocutos: un baúl, un calavera, un piano, una cesta, una botella, una pala de plata. Amuletos magnéticos que orientan los pasos de los hombres a través de sus líneas de fuerza.

La historia y los secretos de la familia sirven para resumir la historia de todo el país, en una región que vive de espaldas al mar, ceca de pantanales estériles, sostenida por la economía del coco, atravesada por una línea de ferrocarril y aslada por varias gueras. Parece ser que hay muchos recuerdos del autor incrustados en este libro. Cumboto el nombre de la hacienda, que realmente existe y se llama así, era lo único que les sacaban los españoles de la costa venezolana a los esclavos negros huidos cuando los capturaban: ¡Cum-boto!.

Cumboto, la hacienda de los Brandt Jove en la que se basa esta novela

Una novela excepcional, cautivadora como un sueño, muy bien escrita, mágica y fascinante, escueta y sincopada, con la belleza arrolladora del trópico, en la que la música de Beethoven juega un papel protagonista y en la que las dos culturas que se funden en el país laten en cada página, la negra y la blanca, en una historia de mestizaje inolvidable.

Aquí os dejo un enlace donde podéis leer un capítulo, para que podáis catar este libro fascinante antes de comprarlo, como a veces se hace con los melones. Cumboto.

Ramón Díaz Sánchez (Puerto Cabello, 1903-1968) fué un escritor, periodista, juez, historiador y político venezolano. Nació en una familia humilde, fué obrero, mecánico, vendedor ambulante, pintor de carteles... mientras aprendía lo que podía y empezaba a escribir. Comenzó a ejercer el periodismo con 17 años y pronto colaboró en los principales periódicos venezolanos. Fué un gran autodidacta que llegó a ser una de las personas más cultas de Venezuela.

Durante la dictadura de Juan Vicente Gómez fué encarcelado por sus opiniones durante un año. Una vez liberado, se casó y fué juez municipal durante cinco años en la ciudad de Cabimas. Desde allí inició una carrera política que le llevó a desempeñar varios cargos ministeriales y finalmente diputado por el estado de Carabobo. Durante este tiempo siguió colaborando con varios diarios, revistas y un semanario humorístico.

Aparentemente tranquilo y sedentario, fué un hombre inquieto que recorrió todo el continente americano, Europa y medio mundo, absorbiendo culturas y ambientes como una esponja. Por ejemplo, es asombrosa la profundidad de su libro sobre el Líbano.

En 1952 fue designado miembro de la Academia Venezolana de la Lengua y en 1958 de la Academia Nacional de la Historia.

 
Ramón Díaz Sánchez

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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