miércoles, 19 de marzo de 2014

La última noche - James Salter


Título: La última noche 
Autor: James Salter 

Páginas: 160 

Editorial: Salamandra 

Precio: 14 euros 

Año de edición: 2006

Este libro reúne diez relatos, sólo diez y no muy largos, de este escritor realmente desconcertante. Se inscribe en la tradición narrativa estadounidense, con un estilo sencillo y directo, puro y cristalino, que se bebe más que se lee y deja la misma sensación en la garganta que un vaso de agua helada y transparente o de vodka.

Es algo que pasa especialmente con el último relato, el que da título al libro, una narración que deja sin aliento al lector nada más empezar, otra vez en el punto álgido y una tercera vez en el desenlace. Por eso digo que resulta desconcertante este escritor que aparentemente no tiene grandes cualidades y sin embargo le deja a uno pensando en cada cuento después de acabarlo, sin poder quitárselo de la cabeza, sin querer leer otra cosa hasta haberlo digerido completamente. 

Es un libro de madurez, escrito en 2004 y parece que el amigo Salter tiene cuerda para rato, porque a pesar de que cumplirá 90 años el año que viene, ha vuelto a publicar. Una obra mágica, un puñado relatos inolvidables, que parecen inocentes y hay que leer uno al día, no más, para que no se atraganten. Un escritor que no conocía y que le deja a uno con mono, deseando leer más.

James Salter (Nueva York, 1925), hijo de un economista y consultor inmobiliario, fué compañero de colegio de Jack Kerouac, sin embargo hizo la carrera militar en West Point por imposición de su padre y ante la inminencia de la Segunda Guerra Mundial. Fué piloto de combate durante 16 años y cuando consiguió que le publicasen su primer libro, le costó mucho dejar el ejército para dedicarse a escribir, debido a su gran pasión por volar.

Ha escrito unos veinte libros, ocho guiones para cine y ha conseguido premios tan prestigiosos como el PEN/Faulkner Award 1989. Está considerado como uno de los grandes escritores estadounidenses vivos.

James Salter en 1999 (Foto Ulf Andersen, Getty Images)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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