lunes, 21 de octubre de 2013

Adolphe - Benjamín Constant


Título: Adolphe
Autor: Benjamin Constant

Páginas: 152

Editorial: Acantilado

Precio: 9 euros

Año de Edición: 2002

Esta novelita es todo un ensayo sobre los peligros y abismos que bordea el que se interna en el campo del amor de manera despreocupada y tomándoselo completamente en broma. El tema me recuerda una letra de una soleá que dice: «Yo creía que el amor/era cosa de juguete/ y ahora veo que se pasan/ las angustias de la muerte». También se trata la conocida paradoja de que quien parece en un principio dominador en una relación de pareja, acaba a menudo siendo el dominado, probablemente debido a la incontrolable fuerza del amor.

Aquí hay por lo tanto, ademas de un texto muy bellamente escrito, un pequeño tratado sobre el tema de las relaciones amorosas desiguales y los problemas que pueden llegar a acarrear, según se adivina basado en las experiencias del autor con la incomparable Madame de Stäel, auténtica intelectual y animadora de uno de los salones literarios más famosos de todo París

Era una época en la que lo que se llevaba entre las damas de la alta sociedad era casarse con un hombre mayor, a ser posible banquero, diplomático, noble o rico comerciante, en cualquier caso bien situado y muy ocupado, y dedicarse a organizar reuniones literarias y artísticas, en las dejarse adorar platónicamente por una nube de jóvenes pretendientes, brillantes y apuestos, encantados de jugar al amor galante. La cosa no solía pasar a mayores y parece que eran frecuentes las relaciones de larga duración basadas en la mera coquetería, en un plano puramente intelectual y poético.

Ese mundo se refleja aquí, en esta novela, intensamente romántica y en buena medida, autobiográfica, escrita en sólo dos semanas y publicada en Londres en 1816, una muestra del talento de su autor, hombre de mundo, con una sólida formación y una amplia cultura. Llama la atención la precisión y propiedad con la que se habla de asuntos tan escurridizos como los sentimientos y los estados de ánimo.

Un clásico de una fuerza arrolladora, que nos sumerge en un mundo apasionante y además, siempre nos recuerda cómo era aquello de estar arrebatadamente enamorado. Vale la pena rescatarlo del olvido, buscarlo y leerlo.

Benjamin Constant (Lausana, 1767-1830) fué un filósofo, escritor y político francés de origen suizo. Su familia se encontraba en Suiza exiliada por motivos políticos. Tuvo profesores particulares, hablaba varios idiomas, estudió en las universidades de Edimburgo y Erlangen (Baviera), y viajó por toda Europa. Tuvo una larga relación sentimental con Madame de Stäel, gran personalidad de la época, con la que formó un equipo intelectualmente formidable. 

Participó en política y Napoleón le nombró tribuno, luego fué destituido, se exilió en Alemania y en Weimar conoció a Goethe y a Schiller. Cuando Napoleón regresó de la isla de Elba, le convirtió en Consejero de Estado y la segunda caída del líder corso le obligó a exiliarse por segunda vez, en esa ocasión en Inglaterra. Con el paso de los años pudo regresar a Francia, para defender durante el resto de su vida un liberalismo constitucional, basado en los derechos civiles, con una monarquía y dos cámaras, siguiendo el modelo inglés, y una cierta descentralización.

Es una pena que tantas ocupaciones no le dejasen más tiempo para escribir, porque lo hacía rematadamente bien.

Benjamin Constant

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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