martes, 22 de mayo de 2012

El enredo de la bolsa y la vida - Eduardo Mendoza


Título: El enredo de la bolsa y la vida
Autor: Eduardo Mendoza

Páginas: 267

Editorial: Seix Barral

Precio: 18,50 euros 

Año de Edición: 2012

¡Me encanta Eduardo Mendoza! Parece que no le cuesta trabajo escribir libros como esta su última novela, obras ligeras, chispeantes, escritas con un lenguaje muy llano y directo, historias policíacas con toques de un humor desternillante. Todo el texto se lee con una sonrisa en los labios y, de vez en cuando, la carcajada es inevitable. Mendoza es un maestro en un género tan difícil como es el humor; sabe desdramatizar la vida, de manera que ejerce una influencia muy benéfica: después de leerle es difícil tomarse nada a la tremenda.

Una particularidad de sus textos, es el vocabulario que maneja, culto y refinado. No hay muchos escritores que sepan utilizar con propiedad palabras cuyo significado desconoce el lector medio; como ejemplo, yo he encontrado en esta obra: futesa, triduo, pignorar, ambages, lebrillo, andecir, anfibología y mocho.

Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943), hijo de un fiscal, fué desde niño un lector empedernido y voraz, estudió Derecho, viajó por toda Europa, consiguió una beca para estudiar sociología en Londres y finalmente acabó trabajando en Nueva York, como traductor de la ONU. Como viajaba mucho en avión y se aburría en las esperas, comenzó a leer como un cosaco y luego a escribir. Se dice que su primera novela «La verdad sobre el caso Savolta» (1975) fué escrita íntegramente de aeropuerto en aeropuerto. Es proverbial su elegancia, siempre viste con chaqueta, nunca le veréis sin su americana, y es un fanático de las gabardinas. Tan formal e irónico que más que catalán, a veces parece británico.

Su obra derivó muy pronto hacia una mezcla del género policíaco y el humor, con un estilo sencillo y escueto, trufado de arcaísmos y palabras cultas. Ha ganado varios premios, entre otros, el Planeta con su «Riña de gatos».

 Eduardo Mendoza

Un libro, como todos los de Eduardo Mendoza, cuya lectura es un auténtico placer, juguetón, irónico, alegre y además bien escrito. No se puede pedir más.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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