sábado, 10 de diciembre de 2011

El avaro, El enfermo imaginario - Molière


Título: El avaro. El infierno imaginario
Autor: Molière
 
Páginas: 305
        
Editorial: Alianza Editorial
  
Precio: 9 euros

Año de Edición: 2004
  
¿Leer teatro? Pues sí, suena raro, pero merece la pena. Hay obras estupendas que, aunque están pensadas para ser representadas y no hay nada que iguale a la magia de la presencia de los actores y todo lo que supone (gestualidad, voz, comunicación no verbal...), se dejan leer muy a gusto y ofrecen una buena trama, buenas situaciones y diálogos brillantes.

Es el caso de estas dos obras del genial Molière, muy divertidas, ingeniosas, chispeantes, os harán pasar un buen rato y para el que tenga la tentación de escribir son un ejemplo de buenos diálogos. Por otro lado, en ellas se hace crítica social y se caricaturiza de manera inigualable a dos prototipos que todos conocemos: el avaro y el hipocondríaco.

Jean-Batiste Poquelin, Moliére (París, 1622-1673) fué un actor francés, que tenía su propia compañía y escribía las obras que representaba. Hijo de un tapicero, se dice que su primer contacto con el teatro se produjo a los 19 años cuando, al morir su madre, su abuelo le llevó a él y a sus hermanos ver una obra de teatro callejero para levantarles el ánimo. Dos años más tarde fundó una compañía de teatro con Madeleine Béjart, de la que se enamoró. Tuvo que pasar quince años de penalidades, ser encarcelado por sus deudas y fracasar varias veces hasta conseguir su primer gran éxito «Las preciosas ridículas». Consiguió la protección del rey Luis XIV, el Rey Sol, y se casó con Armande Béjart (se enamoró también de la hija). 

Explotó su facilidad para la comedia de manera brillante, satirizando a los hipócritas, los enamorados, los afectados y los principales estereotipos de la época. Su intención era reformar y corregir las costumbres por medio de la risa. Murió de un ataque en plena representación de «El enfermo imaginario», ironías de la vida, vestido de color amarillo, motivo por el que se dice que ese color ha quedado gafado para la gente del teatro.

Dos comedias deliciosas que os harán reír, en las que se ridiculizan algunas debilidades de la naturaleza humana. Si no las habéis leído, os las recomiendo. Que no nos abandonen los ángeles de la ironía, sobre todo en estos tiempos de crisis en los que parece que todo es negativo. No es mala idea leer «El avaro» en época de recortes.

Moliére (Nicolas Mignard, 1658)
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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