lunes, 27 de marzo de 2017

La vida secreta de las ciudades -Suketu Mehta


Título: La vida secreta de las ciudades
Autor: Suketu Mehta

Páginas: 143

Editorial: Random house

Precio: 12,90 euros

Año de edición: 2017

Aquí tenemos un librito que parece inofensivo, pero que tiene mucho peligro. Con un tono de relato, aborda el reto de describir la vida íntima y colectiva de las grandes ciudades en general, las metrópolis modernas, y muy ponto se fija en su alma, es decir, en su gente. De esa manera, esta obra más que de las ciudades, nos habla de cómo las habita el hombre moderno. Se basa en su experiencia personal yse sitúa en un lugar intermedio (me encantan los lugares intermedios) entre el urbanismo y la sociología amateur.

Evidentemente, la emigración surge como primer gran tema. Se calcula que ahora mismo 750 millones de personas son migrantes, es decir uno de cada 28 habitantes del planeta, y por primera vez, hay más personas que viven en la ciudad que en los pueblos y el entorno rural.

Se analizan muchos detalles interesantes, como ¿quién y cómo genera la imagen de una ciudad?, la relación del emigrante con su lugar de origen, en qué consiste el encanto metropolitano que hace que hasta Puerto Príncipe, la devastada capital de Haití, no pare de crecer, la gentrificación y sus características, la complejidad moral de las ciudades peligrosas, como Sao Paulo, qué condiciones tiene que cumplir una ciudad acogedora e integradora y, finalmente qué es ser interlocal. 

Porque el autor se define a sí mismo así, como interlocal: una persona que se siente a gusto, como en su casa, en dos ciudades radicalmente distintas, Nueva York y Bombay, que son suyas hasta el punto de que echa de menos a las dos y por las dos siente un cierto orgullo casi nacionalista.

El libro está trufado de referencias, como «Las ciudades invisibles» de Italo Calvino, y de pequeñas historias, como la inefable anécdota de Lulú, el factotum de una favela carioca.

Una crónica íntima, personal y humana de la ciudad, estupendamente bien escrita, con muchas ideas valiosas y orginales, y algunas otras que sabíamos, o deberíamos saber pero en las que no solemos pensar. Un libro delicioso, que fomenta la vocación por el urbanismo y todo alumno de esa especialidad debería leer. Y tú también.

Suketu Mehta (Calcuta, 1963) es un escritor indio que creció en Bombay hasta los catorce años, cuando su familia se trasladó a Nueva York. Estudió periodismo en la Universidad de Nueva York y técnicas de escritura en el Taller de escritores de la Universidad de Iowa.

Ha escrito varias novelas, ensayos y reportajes. Su libro sobre Bombay«Ciudad total», quedó finalista en el Premio Pulitzer 2015.

Suketu Mehta

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

La librería Lé está que se sale


Como ya sabéis, la madrileña librería Lé (Castellana, 154) es una de mis librerías de cabecera, una de las pocas que quedan en mi barrio y un sitio fenomenal para ir a ver libros, hablar de literatura y disfrutar de un buen ambiente.

Pero es que últimamente está que se sale de la media. Además de tener cosas tan interesantes como un expositor dedicado a dar a conocer a la editorial del mes, otro al autor del mes y otro a las novedades más recomendadas (más allá de los más vendidos, a los que se dedica otro espacio), organiza cuentacuentos para los niños los sábados por la mañana y tiene un programa de presentaciones estupendo.

Juzgad por vosotros mismos, la semana entrante está programado lo siguiente: 

- Miércoles,  29 de marzo, a las 19:30. Presentación de «Mírame, siénteme» de Cristina Cortés, un libro para comprender mejor la educación basada en el apego emocional y en la terapia EMDR. Más información aquí.
  
- Jueves, 30 de marzo a las 19:30. Presentación de «Los buenos amigos» de Use Lahoz, una novela de encuentros y desencuentros, y un recorrido por la historia reciente de nuestro país. Más información aquí.                  
  
- Viernes, 1 de abril a las 19:30. Presentación de «La nana de Shada» de Alejandra Sánchez y Yurihito Otsuki, una historia que va más allá de la propia historia que narra el libro y se extiende a la vida real. La recaudación de la venta del libro está destinada a la Fundación Aladina. Más información aquí.


Todas las semanas hay nuevas presentaciones. Podéis consultar el programa de actividades en este enlace. Por allí os espero, no faltéis.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 26 de marzo de 2017

Adiós, Derek Walcott


Hace poco más de una semana, el pasado viernes 17 de marzo, falleció en su casa en la Isla de Santa Lucía el poeta y dramaturgo caribeño Derek Walcott (Santa Lucía, 1930-2017). Era hijo de un pintor mulato, hijo a su vez de un inglés y una negra caribeña; su madre era descendiente de esclavos y tenía algo de sangre holandesa. De él heredó su amor por la pintura y la poesía, de su madre su afición por el teatro.

Poeta mestizo y muticultural, rabiosamente moderno, colorista y fértil, puro Caribe embotellado en versos abonados con la exuberancia tropical. Escribió poemas maravillosos en los que se pueden rastrear las similitudes entre las culturas caribeña y mediterránea.

Creció en el aislamiento de una isla tropical, estudió Literatura en la Universidad de las Indias Occidentales, en Jamaica, fundó el Taller Trinitario de Teatro en Trinidad y Tobago, fué profesor invtado de varias universidades estadounidenses y en 1992, obtuvo el Premio Nobel de Literatura

Es un poeta enorme. Nos dejó veinte libros de poemas y treinta obras de teatro. Aquí os dejo una muestra de su poesía.


Mañana, mañana

Recuerdo las ciudades que nunca he visto
exactamente. Venecia con sus venas de plata, Leningrado
con sus minaretes de toffee retorcido. París. Pronto
los impresionistas obtendrán sol de las sombras.
¡Oh! y las callejas de Hyderabad como una cobra desenroscándose.

Haber amado un horizonte es insularidad;
ciega la visión, limita la experiencia.
El espíritu es voluntarioso, pero la mente es sucia.
La carne se consume a sí misma bajo sábanas espolvoreadas de migas,
ampliando el Weltanschauung con revistas.

Hay un mundo al otro lado de la puerta, pero qué inquietante resulta
encontrarse junto al propio equipaje en un escalón frío cuando el alba
tiñe de rosa los ladrillos, y antes de tener ocasión de lamentarlo,
llega el taxi haciendo sonar una vez la bocina,
deslizándose hasta la acera como un coche fúnebre —y subimos.


Valle Roseau

Una palada de mirlos
salió disparada desde el borde de la carretera
y la memoria trinó retrocediendo
más allá de la estremecida apisonadora
que asfaltaba el camino
este amanecer a través de Roseau
hasta la fábrica de azúcar, que rugió
al detenerse, y del eco cada vez más amplio
de la caña, cuando solían cultivarla
en este dulce valle;
entonces, desde las flechas de las cañas,
salieron disparados los mirlos, andanada
tras andanada de acólitos,
convirtiendo todos los días en domingo
tras la huelga. Ahora no hay luz
en la fábrica abandonada.

Las vagonetas se oxidan sobre vías muertas.
Se empezó a cultivar el plátano
y el paraíso de un muchacho
cayó segado en gavillas de aleluyas.

Entre angostas trochas la hierba
se espesa. Un cruce esperará
en vano el paso de las viejas estrofas de hierro
con su fragante carga.

El techo galvanizado y descolorido
de la fábrica cede. Las planchas combaten
las palanquetas del viento que arrancan
sus últimos clavos, pero la capilla
de Jacmel, cuyas oraciones encadenan delicadamente
las muñecas unidas de los trabajadores (sus hombros
aún doblados como la susurrante caña,
sea cual sea la cosecha), sigue siendo tan vieja
como el valle, y la letanía
fluye con el acento de melaza
de los sacerdotes locales, no los de Bretaña
o Alsacia-Lorena. El incienso
sigue el mismo camino
que el humo de carbón vegetal sobre una colina
que conecta Roseau con el paraíso,
pero la fábrica perdió el aliento.

¡Cuán verde y dulce la conservé
junto a mi envejecida alma! Resplandece
aunque un fornido viento la ha barrido
con su impalpable guadaña, pero ¿a dónde
condujeron mis líneas? No aportaron
consuelo como los sacerdotes franceses
o el Himno de los Trabajadores, que disociaba
el paraíso de un incremento salarial,
ese lenguaje ofrecía un amor que sólo unos pocos
podían leer, a cambio de unas monedas de cobre,
sólo aquellos labradores que compartían los beneficios
de la comunión o del sindicato.

¿De qué sirvieron a esa amable gente del valle
mis loas a su serena luz verde?
Sobre las chimeneas y las chabolas
se cerró y oscureció el puño de una nube
gesticulando ante los relámpagos
de crepitantes, amplificados discursos
que dieron paso a un rugido de lluvia
procedente de las acequias de riego,
y la inundación convocadora de camisas
se embalsó con toda su fuerza
en torno a las puertas de la fábrica, desviándose después
desconcertada, sin saber qué camino seguir.

Todos los espantapájaros surgidos
de la cuneta con un grito crucificado
habían de alarmar a la sirena de la fábrica
o al ojo del campanario,
hasta que, como las desarrapadas cañas
una vez quemada la cosecha,
sus calcinados tallos fueron aplastados
de nuevo por la Iglesia y el Gobierno,
pero un lunes marcharon ocupando toda
la carretera, con gavillas en el puño,
mientras las motocicletas de la policía ronroneaban
junto a ellos en dirección a la sede del gobierno,
y el río moreno fluyó colina arriba,
su griterío serpenteó en torno al Morne,
abandonando a su suerte a la vieja fábrica de azúcar
para que se ocupara de la caña ella sola.

Mi mano compartía la inquietud de
los trabajadores, pero ¿cuáles eran sus poderes
ante esos andrajosos peones
que pasaban las hojas de mi Libro de las Horas?

Los demonios enseñan los dientes en una bandera y
el humo se eleva en espirales sobre un turiferario,
el aliento del dragón del opio
hace un Lenin de Lucifer.

La sombra de guadaña de una
bandera segadora recorre
los campos de cereales, la caña
partió con la flecha del mirlo,
y, junto con su cosecha, ¿qué desapareció?
¿Mi fantasía que en tiempos la convirtió en
«trigo oriental e inmortal»
o el peso de la indiferencia?

¿Pero era realmente un reino diferente
el mío? Las mitras y los peones pueden desplazar
las sombras de un cambio de régimen
sobre las casillas de los campos, pero mi regalo,
que no puede recompensar suficientemente
a esta isla, que no aportó una comunión
de las lenguas, cuya mano izquierda
nunca apretó las gavillas en unión,
sigue exudando la resina que gotea
de la cálida axila de una colina, mientras
mi elección del camino va emergiendo
de los anfiteatros del mar
para inhalar un vigorizante horizonte
por encima de los campanarios o las chimeneas donde
el latido de la apisonadora muere en el
aire indivisible, azul.


Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

sábado, 25 de marzo de 2017

Atlas de la lengua epañola en el mundo - Francisco Moreno y Jaime Otero


Título: Atlas de la lengua española en el mundo
Autores: Francisco Moreno y Jaime Otero

Páginas: 146

Editorial: Fundación Telefónica

Precio: 0 euros

Año de edición: 2017

Esta tercera edicion, muestra la situación del español en el mundo a través de una galería de mapas y gráficos muy bien diseñados, expresivos y didácticos. La selección de cartografía demuestra que los mapas constituyen un medio de comunicación mucho más rápido y eficaz para transmitir situaciones de conjunto que los textos literales.

De un solo vistazo, la mente percibe mucha información en un instante y, en muchos casos, la información percibida se recuerda muy bien porque la memoria está intimamente relacionada con la percepción espacial, aspecto que aparece al contemplar un mapa y que, naturalmente, es mucho menos importante en un texto.

Con este libro se descubren muchas cosas interesantes, como que: hay alrededor de 6 000 idiomas diferentes, pero que los 20 más habladas ocupan más del 90 % del planeta; las lenguas están muy atomizadas, el 60 % tiene una comunidad de menos de 10 000 habitantes, especialmente en Oceanía y América; la mayor diversidad lingüística se da en la zona ecuatorial y tropical, y se atenúa hacia los polos; el español ha superado al inglés a principios del siglo XXI en número de hablantes nativos y está en expansión; el castellano es el idioma que menos convive con otros, y es el más uniforme.

Una obra fenomenal que nos recuerda que efectivamente el castellano es la tercera lengua en importancia en el mundo, después del inglés y del chino, y que se aprenden muchas cosas interesantes cuando se analiza la distribución espacial de los fenomenos relacionados. Un atlas muy interesante que evidencia que la descripción geográfica de cualquier cosa que nos interese es tan importante que si no la entendemos bien, se nos escapa una cantidad abrumadora de detalles relevantes. 

Si una imagen vale más que mil palabras, un buen mapa puede llegar a valer más que mil páginas. Este atlas está disponible de manera gratuita en este enlace:


Francisco Moreno Fernández (Mota del Cuervo, Cuenca, 1960), dialectólogo y sociolingüista español, es Catedrático de Lengua Española en la Universidad de Alcalá, académico de la Academia Norteramericana de Lengua Española. Desde 2013 es Director del Instituto Cervantes en la Universidad de Harvard

Jaime Otero Roth (Sevilla, 1960-2012), analista español de relaciones internacionales, pionero en España en la investigación de los aspectos demográficos, políticos y económicos de las lenguas, fué investigador en el Real Instituto Elcano de Estudios internacionales y estratégicos, y Director del Instituto Cervantes en Utrecht, entre otras responsabilidades.

Francisco Moreno Fernández y Jaime Otero Roth

Publicado por Antonio F. Rodríguez.