miércoles, 20 de septiembre de 2017

Voltaire contra los fanáticos - Fernando Savater


Título: Voltaire contra los fanáticos 
Autor: Fenando Savater 

Páginas: 166 

Editorial: Ariel 

Precio: 17,90 euros 

Año de edición: 2015

Bueno pues aquí tenemos otro libro de Savater que, si no me equivoco, hace el número 70 de sus ensayos. Hay quien se queja de que este hombre ha escrito sobre todo lo divino y humano, que es de pluma fácil, boca caliente y peca de superficialidad. La verdad, no estoy de acuerdo; siempre que le escucho o leo aprendo algo nuevo y en mi opinión, muy pocas veces se equivoca. Lo que ocurre es que intente desempeñar el papel de intelectual a la antigua usanza, de referencia ideológica y conciencia de la sociedad que opina sobre todo lo relevante que sucede a su alrededor.

Volviendo al libro que nos ocupa, no es una de sus obras más importantes, pero es un texto muy interesante, escrito a propósito del famoso atentado contra la redacción de la revista humorística francesa «Charlie Hebdo» por haber publicado unos chistes sobre Mahoma, que busca en Voltaire una referencia fundamental de pensamiento contra la intolerancia de los fanáticos y sirve de pequeña introducción al pensamiento del gran filósofo francés.

Está estructurado en tres partes. La primera contiene un prólogo sobre la vigencia del pensamiento de esta  figura del siglo de las luces, un texto que describe su figura como la del primer intelectual moderno que se convierte en la voz de la conciencia de una sociedad, y otro que resume su pensamiento filosófico. 

La segunda parte está formada por una antología de más de 300 citas de Voltaire, bastante extensa y completa, titulada «Sarcasmos y agudezas», presentada en forma de diccionario de ideas, y una cronología sobre su vida. Y el libro se cierra con cuatro estupendos artículos de Savater sobre el fanatismo religioso, la intolerancia y e terrorismo, escritos al calor de los terribles atentados ya mencionados.

Como se ve, un libro que es un refrito de otros textos, artículos ya publicados y unos pocos escritos originales, pero que mantiene una unidad considerable, está bien aliñado y se lee muy bien. Agudo, inteligente, ameno, aparentemente ligero y fácil de leer, creo que es un buen ejemplo de cómo se debe hacer divulgación filosófica de altura, algo de lo que creo que estamos bastante necesitados en los tiempos que corren. Muy recomendable.

François-Marie Arouet (París, 1694-1778), más conocido como Voltaire, fué un filósofo, abogado, historiador y escritor francés, una de las figuras más importantes y representativas de la ilustración del llamado siglo de las luces.  Hijo de un notario, tuvo una vida amorosa digamos agitada y es conocido por su defensa del estado laico, la tolerancia y la razón.
               
Voltaire

Fernando Savater (San Sebastián, 1947) es un archiconocido filósofo e intelectual español. Hijo también de un notario, lector compulsivo y voraz desde niño, a los trece años se mudó con sus padres a Madrid, estudió en el Colegio del Pilar y luego hizo Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid

Se doctoró con una polémica tesis sobre Ciorán y ha publicado multitud de excelentes artículos y ensayos sobre los más variados temas. Es un autor muy prolífico por el que sentimos debilidad. Hemos reseñado aquí algunas de sus obras. Se ha distinguido por su militancia en contra del nacionalismo, del terrorismo etarra y de la ignorancia. Es uno de los pocos intelectuales de categoría que tenemos en España y además uno de nuestros mejores prosistas. Guillermo Cabrera Infante dice que es el autor en ejercicio que mejor escribe en castellano.
 
Fernando Savater
  
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 19 de septiembre de 2017

Doña Mesalina - José López Pinillos


Título: Doña Mesalina
Autor: José López Pinilllos

Páginas: 280

Editorial: Turner

Precio: 15 euros

Año de edición: 1975
 
Esta curiosa novela parece que viene de otra época y casi de otro país. Cuenta con diálogos vivaces y escenas de gran dramatismo, escrita con un lenguaje rico y expresivo, cuenta la curiosa vida de una mujer andaluza en un pequeño pueblo de la Andalucía profunda de principios de siglo.

Se divide en dos partes bien diferenciadas. En la primera, la protagonista es la maestra recién llegada de la capital, joven, seductora y soltera, que se convierte en la pieza a abatir para la mayoría de los hombres de la localidad, ya sean solteros o casados. En un ambiente rancio y casposo, las fuerzas vivas, el boticario, el médico, el cacique compiten para conseguir sus favores. Pero la maestrita no es tan inocente como parece y pronto arranca una trama llena de sorpresas, en las que los sentimientos se cruzan y se va descubriendo poco a poco, capa tras capa, la personalidad auténtica del personaje principal, Josefina.  

La narración es amena, fluida y de bella factura. Salta de un personaje  a otro para componer un retrato coral y colectivo alrededor dela protagonista. La historia tiene tintes oscuros que recuerdan la España negra, los cuadros de Solana y el Valle-Inclán de los esperpentos. Brutalidad, atraso y prejuicios en un mundo cerrado, que se expresa en opiniones tajantes y desoladoras («Una hembra es un bicho que come, que gasta y que pare»).

Curiosamente cuando parece que el drama llega a su desenlace, empieza la segunda parte y casi empieza una nueva novela, siguen pasando cosas y todavía el autor tiene imaginación para darnos unas cuantas sorpresas. 

Una novela estupenda, de tema rural y caciquil, espléndidamente bien escrita, que describe una sociedad de hace un siglo y que parece estar a años luz. Una buena ocasión para conocer a un autor que influyó notablemente en toda la novela española del siglo XX.

José López Pinillos (Sevilla, 1875-1922), conocido como «Pármeno»«Puck», fué un escritor y periodista. De padre y abuela cubanos, nació en una familia acomodada, estudió Derecho en la Universidad de Sevilla, pero su familia se arruinó y no pudo acabar el último curso.

Fué un lector voraz y empedernido desde niño. Cuando murió su padre, se fué a Madrid y se dedicó al periodiso y a estrenar obras de teatro, de las que estrenó nada menos que veinte. Tmbién publicó cuatro novelas y novelas cortas. Fueron famosas sus discusiones con Valle-Inclán

Como escritor se le encuadra dentro del naturalismo y se le considera precursor del tremendismo de Cela y su novela «La familia de Pascual Duarte».

José López Pinillos

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 18 de septiembre de 2017

El pájaro carpintero - James McBride


Título: El pájaro carpintero
 
Autor: James McBride 

Páginas: 446 

Editorial: Hojalata 

Precio: 22,90 euros 

Año de edición: 2017

Este libro es un buen ejemplo de humor de negros (no confundir con el humor negro) porque se nota que el autor es un afroamericano desde la primera línea con la que arranca esta despiporrante historia contada en clave de humor: «Nací y fuí un hombre de color, no lo olvidéis, pero viví como una mujer de color durante diecisiete años».

Así empieza esta divertida narración, llena de ironía y buen humor, que empieza como una comedia, con la cadena de equívocos que obliga a un negrito de doce años a travestirse, continúa añadiendo las cualidades de una estupenda novela histórica, que cuenta la vida del líder abolicionista John Brown, y acaba siendo además un libro de acción, porque relata con todo lujo de detalles y verbo brillante la batalla final del viejo y sus secuaces.

John Brown, daguerrotipo de 1856

A ratos recuerda una novela picaresca, basada en las peripecias de un pobre huérfano que se busca la vida como puede, pero muy pronto toma fuerza el vigoroso y apasionado relato que se hace del famoso libertador de esclavos, John Brown, una figura que se agiganta página a página, un líder nato que no escuchaba a nadie y sabía muy bien lo que se hacía cuando decía que había que «alborotar a las abejas».

En el último tercio de la novela se describe día a día la toma del arsenal de Harpers Ferry, los vaivenes de la batalla y el desenlace final, con un realismo afilado, casi periodístico, que convierte este texto en una crónica histórica muy interesante.

Lo más interesante de esta obra única y original, para mi gusto, es en primer lugar, lo divertida que es y, en segundo, la suavidad con la que el texto se pasea por los tres géneros principales que toca: el humor, la novela de aventuras y la crónica periodística, con transiciones suaves y sin que nada chirríe.

El lenguaje reproduce el habla de los negros y está plagado de frases suculentas: «Padre dice que no soy el cuchillo más afilado del cajó, «Cuando la gente quiere creerse algo, la verdá no tié ná que hacer», «Aquella mujer era tan fea que atentaba contra la salú pública».

Una maravilla de novela, en la que el desmadre es solo aparente, que retrata muy bien un periodo de la historia de los EE. UU. poco conocido: los años convulsos y violentos previos a la Guerra Civil Estadounidense en los que las bandas de esclavistas y abolicionistas barrían el territorio y se diputaban el control del país.

Solo a un saxofonista negro se le hubiese ocurrido soltar en ese momento histórico a un chico desenvuelto y deslenguado que se ve obligado a disfrazarse de mujer. El resultado es una historia estupenda, divertida y ligera, y a la vez rigurosa e interesante, que recuerda en el tono de «Django desencadenado», una de las mejores películas de Tarantino.  

Uno de los acontecimientos editoriales del año. No os la podéis perder.

John Brown (Torrington, 1850-1859) fué un legendario abolicionista estadounidense que creía que la insurrección armada era el único camino para acabar con la esclavitud. Ganó varias batallas dirigiendo un pequeño ejército de voluntarios. Llegó a tomar el arsenal federal de Harpers Ferry con solo 20 hombres, pero fué capturado, juzgado y ahorcado. Al estallar la Guerra de Secesión en 1651, los confederados marchaban al frente cantando «John Brown's Song».

James McBride (Nueva York, 1957) es un saxofonista y escritor estadounidense. Hijo de una inmigrante judía polaca y de un predicador afroamericano hijo de esclavos, estudió composición musical en el Oberlin College e hizo un máster en periodismo en la Universidad de Columbia.

Como periodista, ha colaborado en  la revista «Rolling Stones»,  «The Washington Post», «The New York Times» y los más prestigiosos diarios estadounidenses. Como saxo tenor, ha tocado en su propia banda de jazz con éxito de público y crítica, y ha ganado varios premios. Ha compuesto temas para un buen número de artistas y ha tocado en una gira con el legendario Little Jimmy Scott.

Como novelista, ha publicado cinco títulos, ha obtenido el National Book Award en 2013 por El pájaro carpintero y en el 2015 el Presidente Obama le entregó la National Humanities Medal. Tiene una página personal muy original.
  
James McBride

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 17 de septiembre de 2017

El canario - Katherine Mansfield


¿Ves aquel clavo grande a la derecha de la puerta de entrada? Todavía me da tristeza mirarlo, y, sin embargo, por nada del mundo lo quitaría. Me complazco en pensar que allí estará siempre, aun después de mi muerte. A veces oigo a los vecinos que dicen: «Antes allí debía de colgar una jaula». Y eso me consuela: así siento que no se le olvida del todo.

…No te puedes figurar cómo cantaba. Su canto no era como el de los otros canarios, y lo que te cuento no es sólo imaginación mía. A menudo, desde la ventana, acostumbraba observar a la gente que se detenía en el portal a escuchar, se quedaban absortos, apoyados largo rato en la verja, junto a la planta de celinda. Supongo que eso te parecerá absurdo, pero si lo hubieses oído no te lo parecería. A mí me hacía el efecto que cantaba canciones enteras que tenían un principio y un final. Por ejemplo, cuando por la tarde había terminado el trabajo de la casa, y después de haberme cambiado la blusa, me sentaba aquí en la varanda a coser: él solía saltar de una percha a otra, dar golpecitos en los barrotes para llamarme la atención, beber un sorbo de agua como suelen hacer los cantantes profesionales, y luego, de repente, se ponía a cantar de un modo tan extraordinario, que yo tenía que dejar la aguja y escucharlo. No puedo darte idea de su canto, y a fe que me gustaría poderlo describir. Todas las tardes pasaba lo mismo, y yo sentía que comprendía cada nota de sus modulaciones.


¡Lo quería! ¡Cuánto lo quería! Quizá en este mundo no importa mucho lo que uno quiere, pero hay que querer algo. Mi casita y el jardín siempre han llenado un vacío, sin duda; pero nunca me han bastado. Las flores son muy agradecidas, pero no se interesan por nuestra vida. Hace tiempo quise a la estrella del atardecer. ¿Te parece una tontería? Solía sentarme en el jardín, detrás de la casa, cuando se había puesto el sol, y esperar a que la estrella saliera y brillara sobre las ramas oscuras del árbol de la goma. Entonces le murmuraba: «¿Ya estás aquí, amor mío?». Y en aquel instante parecía brillar sólo para mí. Parecía que lo comprendiera…; algo que es nostalgia y sin embargo no lo es. O quizá el dolor de lo que uno echa de menos, sí, era este dolor. Pero ¿qué era lo que echaba de menos? He de agradecer lo mucho que he recibido.


…Pero, en cuanto el canario entró en mi vida, olvidé a la estrella del atardecer: ya no me hacía falta. Y aquello ocurrió de una manera extraña. Cuando el chino que vendía pájaros se detuvo delante de mi puerta y levantó la jaulita donde el canario, en vez de sacudirse como hacían los dorados pinzones, lanzó un débil y leve gorjeo, me sorprendí a mí misma diciéndole:
-¿Ya estás aquí, amor mío?


Desde aquel instante fue mío.


…Aún me asombra ahora recordar cómo él y yo compartíamos nuestras vidas. En cuanto por la mañana quitaba el paño que cubría su jaula, me saludaba con una pequeña nota soñolienta. Yo sabía que quería decirme: «¡Señora! ¡Señora!». Luego lo colgaba afuera, mientras preparaba el desayuno de mis tres muchachos pensionistas, y no lo entraba hasta que volvíamos a estar solos en casa. Más tarde, en cuanto terminaba de lavar los platos, empezaba una verdadera diversioncita nuestra. Solía poner una hoja de periódico en la mesa, y, cuando colocaba la jaula encima, el canario sacudía las alas desesperadamente como si no supiera lo que iba a ocurrir. «Eres un verdadero comediante», le decía riñéndolo. Le frotaba el plato de la jaula, lo espolvoreaba de arena limpia, llenaba de alpiste y de agua los recipientes, ponía entre los barrotes unas hojas de pamplina y medio chile. Y estoy segura de que él comprendía y sabía apreciar cada detalle de esta ceremonia. ¿Comprendes? Era, de natural, de una pulcritud exquisita. En su percha jamás había una mancha. Y sólo viendo cómo disfrutaba bañándose se comprendía que su gran debilidad era la limpieza. Lo que yo ponía por último en la jaula era el envase en que se bañaba. Y al momento se metía en él. Primero sacudía un ala, luego la otra, después zambullía la cabeza y se remojaba las plumas del pecho. Toda la cocina se iba salpicando de gotas de agua, pero él no quería salir del baño. Yo solía decirle: «Es más que suficiente. Lo que quieres ahora es que te miren». Y por fin, de un salto, salía del agua, y sosteniéndose con una pata se secaba con el pico, y al terminar se sacudía, movía las alas, ensayaba un gorjeo y levantando la cabeza… ¡Oh! No puedo ni siquiera recordarlo. Yo acostumbraba limpiar los cuchillos mientras tanto, me parecía que también los cuchillos cantaban a medida que se volvían relucientes.


…Me hacía compañía, ¿comprendes? Eso es lo que me hacía. La compañía más perfecta. Si has vivido sola, sabrás lo inapreciable que eso puede ser. Sin duda tenía también a mis tres muchachos que venían a cenar, y a veces se quedaban en casa leyendo los periódicos. Pero no podía suponer que ellos se interesaran en los detalles de mi vida cotidiana. ¿Por qué se iban a interesar? Yo no significaba nada para ellos: tanto es así, que una noche, en la escalera, oí que, hablando de mí, me llamaban «el adefesio». No importa. No tiene importancia, la más mínima importancia. Lo comprendo bien. Ellos son jóvenes. ¿Por qué me iba a incomodar? Pero me acuerdo de que aquella. noche me consoló pensar que no estaba sola del todo. En cuanto los muchachos salieron, le dije a mi canario: «¿Sabes cómo la llaman a tu señora?». Y él ladeó la cabeza, y me miró con su ojito reluciente, de tal forma que tuve que reírme. Parecía como si le hubiese divertido aquello.


…¿Has tenido pájaros alguna vez?… Si no has tenido nunca, quizá todo esto te parezca exagerado. La gente cree que los pájaros no tienen corazón, que son fríos, distintos de los perros y los gatos. Mi lavandera solía decirme cuando venía los lunes: «¿Por qué no tiene un foxterrier bonito? No consuela ni acompaña un canario». No es verdad, estoy segura. Me acuerdo de una noche que había tenido un sueño espantoso (a veces los sueños son terriblemente crueles) y, como que al cabo de un rato de haberme despertado no conseguía tranquilizarme, me puse la bata y bajé a la cocina para beber un vaso de agua. Era una noche de invierno y llovía mucho. Supongo que aún estaba medio dormida: pero, a través de la ventana sin postigo, me parecía que la oscuridad me miraba, me espiaba. Y de pronto sentí que era insoportable no tener a nadie a quien poder decir: «He soñado un sueño horrible» o «Protégeme de la oscuridad». Estaba tan asustada, que incluso me tapé un momento la cara con las manos. Y luego oí un débil «¡Tui-tuí!». La jaula estaba en la mesa, y el paño que la cubría había resbalado de forma que le entraba una rayita de luz. «¡Tui-tuí!», volvía a llamar mi pequeño y querido compañero, como si dijera dulcemente: «Aquí estoy, señora mía: aquí estoy». Aquello fue tan consolador que casi me eché a llorar.


…Pero ahora se ha ido. Nunca más tendré otro pájaro, otro ser querido. ¿Cómo podría tenerlo? Cuando lo encontré tendido en la jaula, con los ojos empañados y las patitas retorcidas, cuando comprendí que nunca más lo oiría cantar, me pareció que algo moría en mí. Me sentí un vacío en el corazón como si fuera la jaula de mi canario. Me iré resignando, seguramente: tengo que acostumbrarme. Con el tiempo todo pasa, y la gente dice que yo tengo un carácter jovial. Tienen razón. Doy gracias a Dios por habérmelo dado.


Sin embargo, a pesar de que no soy melancólica y de que no suelo dejarme llevar por los recuerdos y la tristeza, reconozco que hay algo triste en la vida. Es difícil definir lo que es. No hablo del dolor que todos conocemos, como son la enfermedad, la pobreza y la muerte, no: es otra cosa distinta. Está en nosotros profunda, muy profunda: forma parte de nuestro ser al modo de nuestra respiración. Aunque trabaje mucho y me canse, no tengo más que detenerme para saber que ahí está esperándome. A menudo me pregunto si todo el mundo siente eso mismo. ¿Quién lo puede saber? Pero ¿no es asombroso que, en su canto dulce y alegre, era esa tristeza, ese no sé qué lo que yo sentía?


Katherine Mansfield (Wellington, 1888-1923) tuvo un vida corte y agitada. Hija de un banquero, pronto supo lo que era el desamor porque su madre hubiese preferido tener un hijo y apenas si le prestaba atención. Neozelandesa, violonchelista, bisexual, periodista, rebelde y tuberculosa, su corta vida no fue ni fácil ni feliz. 

Nos dejó varias novelas y una larga lista de relatos inteligentes, penetrantes y sensibles, escrito con una habilidad asombrosa para sugerir sin decir explícitamente. Como éste que publicó el año de su fallecimiento, en 1923.
                
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Informe sobre el estado social de la nación 2017

https://www.mayoresudp.org/wp-content/uploads/2017/03/Informe-sobre-el-Estado-Social-de-la-Naci%C3%B3n.pdf

La Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales, presentó el pasado mes de marzo este Informe sobre el estado social de la nación 2017 que intenta dar una réplica social y humana al informe que tradicionalmente presenta el Presidente del Gobierno en el Parlamento sobre el estado de la nación.

En él, esta asociación independiente, fundada en 1994 y que agrupa a más de 200 profesonales de los servicios sociales, confirma una primera conclusión del informe del mismo título que realizó en el año 2015: que las graves dificultades económicas que sufre buena parte de la población no son la consecuencia inevitable de una crisis que todavía no se ha superado completamente, sino rasgos estructurales de un modelo de sociedad en el que ya nos hemos instalado. Es decir, lo que se ha llamado el precariado no es resultado de lo incontrolado, sino fruto de una elección. 

El índice sirve de resumen a este informe desolador: la extensión y cronificación de la pobreza estructural, la soledad como problema invisible de nuestra sociedad, la precariedad y las desigualdades y, finalmente, las políticas que producen y mantienen esa pobreza y ese precariado. Según este informe,  vivimos en una sociedad dual instalada sobre la vida precaria de una parte de sus miembros.

Y lo malo es que este discurso se basa en cifras, en hechos: 
  • La renta media de los hogares se ha reducido en un 13 % desde el 2009; 8 millones de trabajadores están por debajo del umbral de la pobreza.
  • El 4 % de los hogares no tiene ningún ingreso y la mala alimentación por motivos econóimicos afecta a más 1 millón de personas.
  • . La Tasa Arope, que cuantifica la exclusión social, está en España 5,6 puntos por encima de la media Europea.
  • Al menos 6 millones de personas viven en situación económica precaria y el 40 % de la población no puede afrontar gastos imprevistos.
  • 1,8 millones de personas llevan más de dos años en el paro y 1,1 millones, más de 4.
  • El 1 % de la población acapara el 27 % de la riqueza del país, mientras que el 20 % más pobre se queda con el 0,1 %.
  • El 85% del esfuerzo fiscal recae sobre las familias, y la mitad de las empresas del IBEX35 no pagan nada por el impuesto de sociedad, cuando solo al 10 % cerraron el 2014 con pérdidas.
Un informe estremecedor de 32 páginas, que dibuja una España desigual e injusta, basado en cifras y estadísticas que parecen rigurosas. Está elaborado por una asociación independiente, todavía no ha sido contestado ni desmentido por ninguna instancia y coincide en muchos puntos con lo que han dicho organizaciones como Cáritas y varias ONG.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Tierra de Campos - David Trueba


Título: Tierra de campos
Autor: David Trueba
 
Páginas: 408

Editorial: Anagrama
           
Precio: 20,90 euros

Año de edición: 2017

Hay quien dice que asegura que esta es la mejor novela escrita hasta ahora por David Trueba. No sé si puede ser cierto o no, porque es la primera suya que leo, pero no me extrañaría, porque es sensacional. Una novela redonda y potente que te embarca como una ola de letras y te arrastra donde quiere.

El protagonista repasa su vida mientras lleva las cenizas de su padre para enterrarlas en su pueblo, en plena Tierra de Campos, un trozo árido y agraz del campo español más mesetario y profundo. Trueba se esconde detrás del personaje de un músico, pero pronto se hace evidente que hay mucho de su vida, mucha biografía en esta obra y eso precisamente dota a este texto de una autenticidad muy especial.

Eso, y una endiablada habilidad para levantar toda una época, los años 80 y 90, con todo lujo de detalles sociológicos y generacionales, mejor que un documental. Una experiencia única para los que hemos vivido esa época, la recordamos bien y encontramos cientos de anécdotas, de detalles que despiertan nuestros recuerdos más olvidados y enriquecen el libro de una manera muy especial.

Hay aquí personajes soberbios, perfectamente dibujados y descrito: como Gus, un tipo inolvidable, un arquetipo de una pieza que es fácil que nos recuerde a algún conocido; el propio protagonista, que se llama David, un chico sensible, inteligente y tímido; su padre, un hombre chapado a la antigua, de otra época, en perpetua colisión con la modernidad, o Animal, el amigo fiel de toda la vida.

Un libro lleno de emociones, de inteligencia y frases felices, ingeniosas («Es curioso este cuento, porque conocemos el final, pero no el argumento», «...los cruces generacionales son los únicos interesantes, también en la amistad, en la vida...», «Como todo en la vida, solo lo que puede salir mal merece la pena intentarse»).

Este hombre mantiene su estilo inteligente e incisivo, su humor a veces ácido, descreído y poco cañero, pero en esta ocasión hace dos cosas por las que vale la pena de verdad leer este texto: levanta un fresco creíble y rico de los años de la movida y los conjuntos de música, y a la vez aborda temas profundos, sobre la existencia, la vida y la muerte, con buen pulso y sabiduría.

Una excelente novela, que para mí ha entrado ya en el grupo de libros candidatos a ser el mejor libro del año, lleno de cualidades y escrito con mucha garra. Queda por ver si David Trueba ha escrito la novela de su vida o si será capaz de encontrar otros temas y otras tramas que le conmuevan tanto como para poner el alma y la memoria entre las páginas que escribe, porque me da la sensación que buena parte de su vida está aquí, para que tú la leas.

David Trueba (Madrid, 1969), el pequeño de ocho hermanos, entre los que se encuentra el director de cine Fernando Trueba, no comenzó a ir al colegio hasta los siete años porque se madre no quería que creciera. Estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y desde incluso de haber conseguido el título no ha dejado de publicar artículos en prensa. También ha escrito guiones de cine, seis novelas y ha dirigido nueve películas.

Suyo es el guión de películas como «Amo tu cama rica», «Los peores años de nuestra vida» o «Perdita Durango». Ha escrito canciones para Rosa León, Andres Calamaro y otros artistas. Entre sus películas de más éxito están «Soldados de Salamina» (2002), «Madrid, 1987» (2011) y. «Vivir es fácil con los ojos cerrados» (2013).
                   
David Trueba
              
Publicado por Antonio F. Rodríguez.